Estuvo viendo un documental sobre las tetas en el III Reich. Aquellas imágenes de pechos y esvásticas le ponían a 100. Estuvo pinocho todo el día.
¡Miente, cabrón, miente!
Pero las dudas morales le asaltaban todolratosinparar. ¿Dónde estaba su ética? ¿Por qué le había abandonado?
La respuesta era fácil: estaba en Israel, lo había abandonado por un rabino inmoral. Eso le remordía la conciencia, no quería desatar la ira de Yahvé; por eso optó por morderse las uñas de los pies.
miércoles, 2 de julio de 2008
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