sábado, 30 de agosto de 2008

Más dura será la caída

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Ese dinosaurio hablaba y se presentó como Arturo. Como nos cayó de puta madre, nos lo llevamos de tapas y cañas y pasamos una velada de lo más animada hablando del mesozoico; los dinosaurios eran la caña. Todo iba bien hasta que entramos en La Imprenta y claro, se derrumbó. Y por ahí apareció Servando con un canchi mágico y le revivió. Agradecido, le propinó a Servando una patada en los cojones y lo dejó inconsciente en el suelo. Cuando Servan se despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

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