jueves, 29 de mayo de 2008
De comida y albóndigas grandes
Su semen plateado dibujaba la delicada figura de su cuerpo. Era de plata porque solía cenar criptonita con patatas y salsa de rodio, porque si cenase mercurio con arros basmati sería de oro. Un plato tan delicado como causante de tumores cerebrales horrendos. Salió nominado en la guía Michelin por donde el Parador Nacional de Vitigudino, donde pasaban la noche. Allí mismo pernoctaron. Al cabo de un rato, recibieron una visitilla... Era la abuela de Esther, que venía a arroparlos.
Etiquetas:
abuela de Esther,
criptonita,
gastronomía,
semen
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
qué grande!!
Publicar un comentario