Había una vez un enano con un traje rojo. Era un desgraciado... también era eunuco. Pero cantaba como los ángeles y su sueño era entrar en OT. Lamentablemente su sueño se vió roto cuando le entró un cáncer de garganta por fumar demasiadas pieles de banana. Nunca volvería a hablar y nunca volvería a interpretar. ¡Con lo que le ponía Baigorri! Sentado junto a Joseph Smith... Ahora tendría que esperar a la muerte. Se sentía un poco decepcionado al saber que nunca volvería al lugar del que regresó. Tomó la decisión de acabar con todo. Compró doce kilos de fuegos artificiales y conoció un glorioso final. Al fin, su vida sirvió para algo.
viernes, 23 de mayo de 2008
El sentido de una vida enana
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