jueves, 29 de mayo de 2008

De comida y albóndigas grandes

Su semen plateado dibujaba la delicada figura de su cuerpo. Era de plata porque solía cenar criptonita con patatas y salsa de rodio, porque si cenase mercurio con arros basmati sería de oro. Un plato tan delicado como causante de tumores cerebrales horrendos. Salió nominado en la guía Michelin por donde el Parador Nacional de Vitigudino, donde pasaban la noche. Allí mismo pernoctaron. Al cabo de un rato, recibieron una visitilla... Era la abuela de Esther, que venía a arroparlos.

viernes, 23 de mayo de 2008

El sentido de una vida enana

Había una vez un enano con un traje rojo. Era un desgraciado... también era eunuco. Pero cantaba como los ángeles y su sueño era entrar en OT. Lamentablemente su sueño se vió roto cuando le entró un cáncer de garganta por fumar demasiadas pieles de banana. Nunca volvería a hablar y nunca volvería a interpretar. ¡Con lo que le ponía Baigorri! Sentado junto a Joseph Smith... Ahora tendría que esperar a la muerte. Se sentía un poco decepcionado al saber que nunca volvería al lugar del que regresó. Tomó la decisión de acabar con todo. Compró doce kilos de fuegos artificiales y conoció un glorioso final. Al fin, su vida sirvió para algo.

El oscuro secreto familiar

El hermanito de Gronholm Goldstein de Hohenzollern y Sauerkraut se llamará Billy the Kid. Y el sobrino del abuelo, que era calvo, Abraham Hussein. Hijo de un judío y de una mora, su ADN reaccionó y se asemejaba a una patata. Por su condición racial, su extraño cuerpo y su total falta de evirtudes, resultó un milagro que a los 60 descubriese el amor. Si a aquello se le podía llamar amor, ya que se conocieron en una página cutre de contactos. Lo cual les predispuso a mantener su relación al borde de la absoluta destrucción, practicando el sexo una y otra vez, sin preocuparse ni de comer, ni de ir a trabajar, etc.

Perdió el trabajo, enfermó y el pito se le cayó a cachitos. Hicieron con los trozos salchichas guisadas y las servían de tapas en los bares. La idea salió tan bien que decidieron repetirlo muchas veces, y al final tan sólo quedó una cosa clara: que los yogures sin azúcar resultan amargos al paladar.

viernes, 2 de mayo de 2008

En olor de santidad

Las niñas saltaban a la comba mientras el abuelo se mecía en la hamaca. El abuelo estaba dormido... ¿no?
No, llevaba días muerto. Aún así su olor seguía intacto. Una semana después, cansado de estar muerto en el suelo, se levantó y partió a la ciudad a buscar fortuna. A pesar de su olor fétido y penetrante buscó trabajo en el mundo de las relaciones sociales y encontró plaza fija en un pequeño burdel cercano al cementerio, al que sólo iba gente sin nariz. Así, suena lógico que le contrataran.
La gente sin nariz tiene una gran ventaja: no se tiene que meter el dedaco para sacarse los mocos. La desventaja es que los mocos se les resbalan hasta la boca, así que decidió pegarse con super glue unas compresas en los labios superiores, con lo que, cada vez que intentaba hablar, sólo se oía ¡MFFF!